viernes, 31 de octubre de 2014

LUIS BELTRÁN PRIETO FIGUEROA


Disertación de Américo Fernández sobre el Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, 15 de marzo de 2002, en el Teatro de CVG-Edelca de Pto. Ordaz
Es un placer amigos estar en este auditorio generoso de Edelca para discurrir ante ustedes sobre el pensamiento y trayectoria de un venezolano que se destacó como político y pedagogo al servicio entero de la nación.
Es tradición muy arraigada acordarnos de nosotros y de los otros en la fecha aniversario, especialmente de los otros cuando se trata de personalidades de una calidad ejemplar como la del doctor Luis Beltrán Prieto Figueroa, quien, no obstante su muerte ocurrida recientemente, apenas nueve años, hace posible esta reunión de la comunidad del Instituto Nacional de Cooperación Educativa para que hoy cuando se cumple el aniversario centésimo de su natalicio, lo confirmemos imperecedero en la memoria.
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No creo que Prieto se haya atrevido a dudar de su existencia futura porque como decía Iginio Tarchetti, un poeta y novelista lombardo del siglo diecinueve, "los hombres verdaderamente grandes no pueden dudar de su existencia futura, porque sienten en sí mismo su propia inmortalidad" y él, Prieto, sobrepasó la medida de lo ordinario en el campo de la pedagogía y en el campo de la política. Bastaría con decir que escribió cincuenta libros, un libro por cada dos años de su vida, puesto que vivió 91 años. Esto sin considerar un centenar de discursos y conferencias publicados.
Los margariteños, por naturaleza, son longevos y Prieto era margariteño. Nacido en la Asunción, capital del Estado Nueva Esparta, el 14 de marzo de 1902, hace cien años, en pleno Gobierno de Cipriano Castro e iniciándose la sangrienta Guerra Libertadora. Margarita tenía para entonces 27 escuelas primarias y dos Colegios Nacionales en la Asunción, uno de los cuales, el de varones que después se llamó Escuela Graduada "Francisco Esteban Gómez” que funcionó durante mucho tiempo en un abandonado convento de franciscanos que estuvo funcionando hasta los años sesenta frente a la Plaza Bolívar. Prieto no solamente cursó allí sus estudios sino que fue Maestro No. 2 en 1924. Yo estudié cuarto grado en esa Escuela con la maestra normalista Nuncia Villaroel, quien nos contaba que Prieto vivía en uno de los cerros que circundan el valle de La Asunción, llamado Copey y bajaba todos los días en un burrito a repartir leche a determinadas casas de familia. También cultivaba la tierra con un entrañable amigo de su infancia llamado Plácido Fermín.
Prieto estudió bachillerato en un Colegio Federal que luego pasó a llamarse Liceo Francisco Antonio Risquez en honor a ese sabio fundador de la medicina moderna en Venezuela y cuyos restos se hallan en el Panteón Nacional. Entonces los estudios de bachillerato tenían una duración de tres años y se dividían en tres categorías: un curso general obligatorio, un curso de castellano y latinidad y para terminar el ciclo un curso de filosofía que le permitía al estudiante acceder a la Universidad.
Prieto se destacó como buen estudiante y conforme al método lancasteriano, esa cualidad le valió para hacer sus primeros ensayos en el campo de la docencia que ya en la Capital de la República podía alternar con sus estudios universitarios.
En Caracas tuvo su primea oportunidad como maestro en el Colegio Católico San Pablo y luego como Profesor en las Escuelas Normales Gran Colombia, Miguel Antonio Caro y en el Instituto Nacional Pedagógico, creado por decreto ejecutivo el 30 de septiembre de 1936.
Estudió derecho en la Universidad Central de Venezuela, pero jamás quiso ejercer la profesión, prefirió dedicarse de lleno a la docencia y por esa vía incursionó en política a través de ORVE, u "Organización Venezolana", un movimiento político postgomecista del año 36, uno de los embriones de lo que sería después Acción Democrática.
En ORVE, el Maestro Luis Beltrán Prieto junto con Miguel Suniaga y Luis Barrios Cruz formaba el Consejo Técnico de Educación con el aval de que juntos, tres años antes de la muere de Gómez, habían fundado la "Sociedad de Maestros de Educación Primaria", 15 de enero de 1932. Esta organización fue el punto de partida de todas las instituciones gremiales del país y, por lo tanto, no pasó inadvertida por la dictadura gomecista. Por ello, en 1935, cuando la organización sindical cumplía su cuarto año de gestiones, el ministro de Educación Pública, doctor Rafael González Rincones, prohibió a los maestros formar parte de la organización. Era la típica orden dictatorial, porque para el régimen gomecista toda reunión de más de dos personas, era peligrosa.
Siendo Presidente de la Sociedad de Maestros, Prieto fundó la Revista Pedagógica, órgano de difusión de las ideas educativas modernas, que desde mediados del siglo diecinueve venían aplicándose en casi todo el mundo. Esa revista figuró como una de las mejores de América en las materias de su tratamiento específico.
En ese tiempo publicó su primer libro "La adolescencia: estudio psico-pedagógico" y al año siguiente, 1935, se recibió de doctor en ciencias políticas en la Universidad Central de Venezuela, con la tesis "La delincuencia precoz"
Desde su sitial de consejero técnico de ORVE, Luis Beltrán Prieto Figueroa trabajó ardorosamente para transformar la Sociedad de Maestros de Educación Primaria en una Federación organizada regionalmente en los veinte estados y territorios federales además del Distrito Federal. Una de las primeras Asociaciones regionales que fundó fue la de Nueva Esparta, presidida por el Padre Montaner. Ese mismo año fundó en Margarita la Asociación de Escritores y Periodistas junto con Pablo Rojas Guardia; falleció su madre Josefina de Prieto Higuerey y también en accidente de tránsito en Caracas, su compañero de luchas gremiales el bachiller Miguel Suniaga.
De suerte que en 1936, después de la muerte de Gómez, fue designado por segunda vez presidente del gremio magisterial, y como tal convocó en junio del mismo año, la Primera Convención Nacional del Magisterio, donde nació la Federación Venezolana de Maestros. Ese año la Asamblea Legislativa eligió a Prieto junto con Pablo Rojas Guardia, senador por el Estado Nueva Esparta para el lapso 1936-1941.
En 1938, bajo la influencia del profesor guayanés J. F. Reyes Baena, se produjo la separación de los educadores de la enseñanza media, no obstante que continuaron bajo la orientación y gestiones de la Federación, que era un núcleo mayor que podía prestarle apoyo y luchar por sus intereses, ya que los componentes de la docencia del ciclo secundario eran numéricamente muy reducidos.
Orve que era apenas un movimie nto, resuelve transformarse en partido político y surge el Partido Democrático Nacional que no puede ser legalizado por agrupar a todas las fuerzas de izquierda, muchos de sus integrantes tildadas de comunistas de acuerdo al criterio político del Gobierno y en virtud del artículo 32, inciso sexto de la Constitución del 36 que daba al Presidente de la República potestad de calificar a las personas o descalificarlas si consideraba que eran comunistas, anarquistas o terroristas.
En 1937 López Contreras decreta la expulsión de los líderes más connotados, entre ellos Rómulo Betancourt, quien se enconcha para trabajar desde la clandestinidad. Una de sus conchas durante dos días fue la residencia de Luis Beltrán Prieto, situada de Tejar a San Martín. Allí tuvo oportunidad de escribir alguno de los capítulos del libro que primitivamente había pensado en titular "López Contreras y el imperialismo", el cual más tarde revisado y corregido bautizó con el nombre de "Venezuela, política y petróleo".
De manera que el PDN existió, pero en la clandestinidad y para poder participar en las elecciones de 1938 se legalizó con otro nombre, Partido Democrático Venezolano, liderado por el General José Rafael Gabaldón, Andrés Eloy Blanco, Juan Pablo Pérez Alfonso y Luis Beltrán Prieto Figueroa. Este último con el cargo de Director Jurídico.
El 11 de diciembre de 1938 se realizaron elecciones para renovar la Municipalidad del Distrito Federal. Prieto se separó de su curul en el Congreso y se postuló por la Parroquia Santa Rosalía. Su victoria fue inobjetable y llegó a ser pronto Presidente de del Concejo Municipal de Caracas.
En 1940 publica un libro que resultó prácticamente un best seller "Apuntes de psicología para la educación secundaria y normal", editado en México, Guatemala y Caracas.
En abril de 1941 vence el período presidencial del General Eleazar López Contreras y el Congreso Nacional elige Presidente de la República al General Isaías Medina Angarita, un hombre de mentalidad democrática amplia que distinto a su antecesor permite el surgimiento y libre juego de los partidos políticos. Se disuelve el PDV para dar paso a un partido moderno poli-clasista, tal Acción Democrático, fundado por Rómulo Betancourt, Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco, Gonzalo Barrios y Luis Beltrán Prieto Figueroa.
El 18 de octubre de 1945 un golpe cívico militar interrumpe el hilo constitucional y se establece una Junta Revolucionaria de Gobierno integrada por Rómulo Betancourt en calidad de presidente, Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, Luis Beltrán Prieto Figueroa, y Edmundo Fernández, por el sector civil. El sector militar estuvo representado por Carlos Delgado Chalbaud y Mario Ricardo Vargas Cárdenas.
El golpe queda justificado por sus autores que esgrimían, con plena aceptación popular, la necesidad de ampliar las bases democráticas y propiciar las condiciones para que los gobernantes fueran electos por voluntad soberana del pueblo. Así ocurrió y durante el trienio 1945­1948, se hicieron esfuerzos importantes para universalizar la educación y mejorar su calidad, a través de una nueva estructuración del sistema educativo, en base a la tesis de la escuela unificada, animada por el doctor Luis Beltrán Prieto Figueroa que se tradujo en 1948 cuando era Ministro de Educación del gobierno de Rómulo Gallegos, en una Ley Orgánica de Educación.
Se dictó el Estatuto Orgánico de las Universidades, paso importante para unificar en el país un subsistema de educación universitaria, al definir la educación universitaria como una en toda la nación, pero este esfuerzo educacional no fructificó debido al golpe de estado del 48 que depuso al Presidente Rómulo Gallegos e instauró una dictadura de diez años.
Tras el derrocamiento de Gallegos, el doctor Luis Beltrán Prieto estuvo preso durante ocho meses en la Cárcel Modelo, al cabo de los cuales fue expulsado a Estados Unidos en julio de 1949 como lo fueron casi todos los dirigentes importantes de Acción Democrática y del Partido Comunista.
La dictadura de los 10 años dividió el Magisterio entre los que eran sus partidarios y la mayoría que le eran adversos. Muchos maestros al igual que su líder Luis Beltrán Prieto, fueron a la cárcel y al destierro mientras otros participaban en las organizaciones clandestinas de combate antidictatorial Prieto permaneció en el exilio hasta 1958 cuando fue derrocado el régimen del Presidente Marcos Pérez Jiménez y se restauró el sistema democrático. El exilio le sirvió para conocer y recorrer por invitación varios países de América, entre ellos Bolivia, donde dictó una conferencia sobre "Carlos Beltrán Morales, como propulsor de la pedagogía social en América"; La Habana, donde dictó una conferencia titulada "De una educación de castas a una educación de masas"; Honduras, donde pronunció el discurso de inauguración de la Escuela Normal Superior Francisco Morazán y Costa Rica, donde fue designado Profesor Honorario de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de ese país.
La caída del régimen militar trajo los encarcelados, perseguidos y exiliados de nuevo a la quietud de sus hogares y al ejercicio de sus funciones magisteriales. En agosto de 1958, Prieto convocó la Convención Nacional del Magisterio, la Décimo Quinta, porque desechó las convenciones que se realizaron bajo la presión dictatorial y así la FVM continuó la numeración partiendo de la Convención Décimo Cuarta reunida en Maturín.
Fue esa una gran oportunidad para el reencuentro, para una nueva toma de conciencia de la unidad y destino del magisterio encargado de forjar, como lo había hecho siempre, la doctrina de la escuela moderna basada en los principios que inspiraron la Ley de Educación en 1948, cuya doctrina se reflejó en la Convención Décimo Tercera, reunida en la ciudad de Mérida, que dio lugar a la Escuela Unificada, doctrina permanente de la organización magisterial.
En las elecciones del 7 de diciembre de 1958 que llevó a Rómulo Betancourt a la Presidencia de la República, Luis Beltrán Prieto Figueroa fue electo por segunda vez, Senador por el Estado Nueva Esparta, y llegó a ser Presidente del Congreso Nacional, desde 1962 hasta 1966.
Siendo senador, introdujo el proyecto de ley que crea el Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), sancionado el 22 de agosto de 1959, sustentado sobre la base de trabajadores, empleados y estado, orientada su actividad en función del desarrollo económico del país.
Tal como lo concibió en su proyecto, el INCE se ha trasformado en una realidad activa que desde 1959 a esta parte ha venido ampliando su horizonte y afinando sus métodos para proveer al país del recurso humano liviano, pero calificado y apto para dinamizar los sectores de su estructura económica.
Desde la Presidencia del Congreso continuó luchando a favor y por la superación del gremio magisterial en aras de una doctrina y filosofía nacional de la educación, que recogió en un libro el profesor Eduardo Rivas Casado y donde se demuestra que la filosofía educativa de Venezuela es el producto de la organización magisterial unificada de nuestro país en la antigua Federación Venezolana de Maestros. Porque como siempre lo afirmaba el Maestro Prieto, los principios educativos de Venezuela no han surgido en el Ministerio de Educación, sino en la gestión magisterial que puso en marcha el concepto de la Escuela Unificada y que en la Convención de Guayana, a pesar de la caída del puente de la Llovizna, donde murieron treinta y siete educadores miembros de la Convención, aprobó la llamada Declaración de Guayana que dio base para la redacción del Proyecto del Ley de Educación que Prieto presentó al Senado en 1966 y lo repitió en 1969, proyecto que sólo fue aprobado en julio de 1980 y que es la Ley Orgánica de Educación vigente.
En 1964, como Presidente de la Comisión Delegada del Congreso, le tocó recibir y pronunciar el discurso de bienvenida al Presidente de la República de Francia Charles De Gaulle y al año siguiente, en calidad de Presidente del Congreso, Prieto Figueroa viajó a Lima para estar presente en la Asamblea de los Parlamentarios Americanos y en la primera plenaria pronunció un discurso que luego fue publicado bajo el título de "América nace a la conciencia de su responsabilidad". De Lima pasó a Buenos Aires para dictar una conferencia sobre el "Analfabetismo en América" y a Chile para dictar una conferencia sobre "Doña Bárbara", la novela de Rómulo Gallegos. Esta misma conferencia la dictó en Montevideo.
En 1966, Prieto deja la Presidencia del Congreso Nacional para competir dentro de su partido por la candidatura presidencial. Virtualmente la ganó frente a la del doctor Gonzalo Barrios, pero el desconocimiento de su triunfo provocó una escisión, la tercera de Acción Democrática y la más grave, dando lugar al Movimiento Electoral del Pueblo, constituido el 10 de diciembre de 1967
El MEP lo postuló como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones del primero de diciembre de 1968 y obtuvo un total de 719.461 votos, insuficiente para la primera magistratura a pesar de que tuvo su fuerte electoral en el magisterio donde su figura tenía gran influencia.
El 30 de julio de 1981 falleció el poeta Fernando Paz Castillo y el doctor Luis Beltrán Prieto Figueroa fue llamado a ocupar su sillón en la Academia Venezolana de la Lengua correspondiente de la Real Española el 16 de noviembre de 1981. Se incorporó el 8 de de marzo de 1984 en el sillón de la letra K. Dos años después, las Universidades Central de Venezuela y Simón Bolívar lo honraron con el título de Doctor Honoris Causa. En esa ocasión el doctor Edmundo Chirinos, Rector de la UCV, dijo en su discurso refiriéndose al homenajeado: "Al doctor José María Vargas lo obligaron a renunciar, al Maestro Gallegos lo derrocaron y a usted le cerraron el paso para que no llegara a gobernar".
El partido político Movimiento Electoral del Pueblo fue la última obra política de Prieto, pero a medida que su presencia por razones de edad se iba alejando, este partido fue perdiendo vitalidad en las masas. Pero Prieto continuó vivo en el magisterio aportando sus ideas, sólo que su obra más preciosa, la Federación Venezolana de Maestros, se fue dispersando, parcelando, bien por intereses políticos o crematísticos. Evidentemente que loa educadores han crecido en número, pero la organización es ahora menos eficiente que en 1947, por ejemplo, cuando Prieto era Ministro de Educación e inauguró la Escuela de Vacaciones del Magisterio y puso las bases para el mejoramiento de los maestros no titulares y elevación del nivel cultural de los graduados.
Prieto, quien falleció en Caracas el 22 de abril de 1993, había planteado antes la necesidad de la unidad del Magisterio aduciendo con firmeza que lo requería la educación venezolana, el destino de la cultura del país y el progreso de las instituciones nacionales que de acuerdo con la doctrina emanada de las luchas del Magisterio unido, figuran en las leyes de la República.
La obra de contenido ético, dedicado a los jóvenes, a la educación y a la formación política, del maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa es densa y extensa. Entre los libros más buscados están La Escuela nueva en Venezuela, El Estado y la educación en América Latina, El humanismo democrático y la educación,  El magisterio americano de Bolívar, Psicología y canalización del instinto de lucha, La Magia de los libros y "Joven, empínate", un libro este último publicado en 1968 que recoge en parte pero de manera coherente algunas de sus conferencias sobre la juventud, responsabilidad social, ideales y deberes, la fe en si misma, trabajo y deporte y la generación de carbón, a la que se decía pertenecer porque estaba destinada a quemarse produciendo calor para poner en marcha todo el anhelo de un pueblo que aspirando a ser libre se encontró oprimido por un yugo secular de mandonería y de prejuicios.
Ciertamente, Prieto perteneció a la generación de carbón porque se convirtió como la antracita, en llama viva, que impulsaba a la gente joven hacia mejores derroteros. Experimentaba plenitud frente a los jóvenes no sólo por su naturaleza altruista sino porque formaba parte de su profesión, de una profesión que durante cuarenta años lo mantuvo frente a las aulas y porque, como lo afirmó en cierta ocasión, sentía que algo de lo que los jóvenes piensan, de lo que ellos sienten, de lo que ellos quieren, le transfería aliento vital.
Sostenía que la única manea de sentirse maestro era representando los intereses de la gente joven que se asiste. Además, es una manera de aprender también tanto el alumno como el maestro. Se enseña —decía Prieto- manteniendo una actitud constante de aprendizaje. En el fondo se trata de un problema de intercomunicación humana. Por eso podía afirmar que le debía a la juventud la formulación de un conjunto de pensamientos crecidos a su vera para conducir sus inquietudes y para orientar su comportamiento. Pero había algo que lo halagaba más y era el hecho de que los jóvenes podían acudir a él, seguros de no encontrar dobleces ni posiciones contradictorias porque siempre estaba en actitud de decirles lo que sentía. Quería que los jóvenes fueran hombre de manos limpias y de conciencia limpia y que los maestros vibraran con las ideas de su tiempo y con las ideas de su pueblo.






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