martes, 22 de noviembre de 2022

64 AÑOS DE LA UNIVERSIDAD DE ORIENTE

Discurso pronunciado por Américo Fernández el 21 de noviembre de 2022 en el Decanato del Núcleo Bolívar, con motivo del 64 aniversario de la Universidad de Oriente. Discurso pronunciado por Américo Fernández el 21 de noviembre de 2022 en el Decanato del Núcleo Bolívar, con motivo del 64 aniversario de la Universidad de Oriente. Discurso pronunciado por Américo Fernández el 21 de noviembre de 2022 en el Decanato del Núcleo Bolívar, con motivo del 64 aniversario de la Universidad de Oriente.
La Universidad que hoy cumple 64 años de actividad continua tiene una historia larga y tormentosa cuyo origen se encuentra en el Colegio Nacional decretado por el Presidente encargado de la Gran Colombia, Francisco de Paula Santander, mientras el Libertador se hallaba consolidando la campaña emancipadora del Sur Este decreto de trece artículos dictado en Bogotá el 27 de octubre de 1824, malogrado por las vicisitudes de los conflictos políticos y la escasez tanto de recursos profesionales como materiales, verá pasar sin efecto la disolución de la República, por lo que será objeto de una revisión y adaptación a los tiempos de la nueva Venezuela, la que se restableció a partir de 1830 con el Gobierno del Presidente José Antonio Páez. Luego de esa revisión, el 8 de abril de 1834, ocurre en firme la creación del Colegio Nacional de Guayana, en la ciudad de Angostura y se oficializa y practica de manera continua la educación de segundo nivel en esta provincia del Orinoco. Pero el Colegio no comenzará a funcionar de inmediato sino el 24 de junio de 1840, en el edificio donde se instaló y funcionó el segundo Congreso Constituyente de Venezuela o Congreso de Angostura. Pero era un Colegio de Segundo nivel o de secundaria. Los estudios superiores o de tercer nivel se iniciaron en el mismo Colegio durante el rectorado de Ramón Isidro Montes, quien recién graduado de abogado en la Universidad Central de Venezuela, asume la dirección del Colegio, primero en calidad de Vicerrector y luego como Rector titular durante el lapso 1850- 1854. Bajo su rectoría se graduaron los primeros bachilleres de filosofía y se crearon los cursos de Derecho y Medicina como paso conducente a lograr en el futuro para él Colegio el rango universitario. Ramón Isidro creó, asimismo, la cátedra de Literatura. Su propia casa hogar, construida en la calle Libertad, donde funciona hoy la Biblioteca Rómulo Gallegos, servía como complemento del Colegio para alojar a los internos venidos de otros puntos de la provincia y alrededores ----------- (Pasa al archivo del Blog para continuar)

64 AÑOS DE LA UDO (II)

LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO X1X
Cuando el diplomático, viajero y periodista, Francisco Michelena y Rojas, realizó su exploración oficial hasta Bolivia, entre 1855 y 1859, siguiendo el curso del Orinoco y del Amazonas, se detuvo varias veces en Angostura y registró en su memoria esta impresión del Colegio Federal de Guayana: “En estos últimos años –escribió- la educación pública ha mejorado bastante: existe un colegio que contiene a la vez los tres grados de instrucción: primaria, secundaria y científica; y habiendo vivido en él las veces que visité aquella ciudad, me complazco en augurar que tal establecimiento como su rector, el Señor Mantilla, hacen honor a la provincia. La alta instrucción estaba reducida solamente a la lectura de medicina y cirugía, cuyo profesor, el Dr. Plazar, generosamente, no solo renunciaba entonces a su estipendio, sino que dotó a la clase que regentaba de su gabinete anatómico. El estudio de las ciencias matemáticas, en todas sus partes, era también de nueva creación, bajo la dirección del mismo rector Mantilla y del Sr. Olegario Meneses.

64 AÑOS DE LA UDO (III)

GUZMAN BLANCO VENDIO LAS TIERRAS DE LA UIVERSIDAD
Ciertamente, como escribe Michelena y Rojas, en 1858 era Rector del Colegio, Alejandro Mantilla. Para entonces ya el Congreso Nacional, por decreto del 26 de marzo de 1852, había autorizado las Cátedras de Derecho, Medicina, Ciencias Eclesiásticas, Matemáticas y Filología. El Colegio se sostenía con el arrendamiento de las tierras de las Misiones del Caroní que con ese fin le fueron adjudicadas aunque posteriormente el Gobierno de Guzmán Blanco las vendió a sus arrendatarios a cambio de elevar el establecimiento educacional al rango de Colegio Federal de Primera Categoría, primer paso para que el 16 de, abril de 1896, el Congreso de los Estados Unidos de Venezuela completara la obra elevando el Colegio Federal de Primera Categoría al rango definitivo, de Universidad y disponiendo 30 mil bolívares para la reparación del edificio que se hallaba en muy malas condiciones. El decreto legislativo del cual dio cuenta el vespertino El Bolivarense el mismo día gracias a la velocidad del Telégrafo, entró en vigencia el 5 de mayo cuando el Presidente Joaquín Crespo le estampó el ejecútese. VERSIDAD

64 AÑOS DE LA UDO (IV)

CPRIANO CASTRO CONTRA LA UNIVEERSIDAD
La venta de las tierras misioneras decretada por Guzmán Blanco, la vino a sufrir el Colegio Federal de Guayana en septiembre de 1900, cuando el Presidente Cipriano Castro, urgido de dinero, liquidó varias Universidades del país, entre ellas la de Guayana. Entonces el Colegio bajó a segunda categoría bajo la protesta general de los bolivarenses y del estudiantado que publicó y envío un manifiesto al Director de Instrucción Pública, doctor Félix Quintero. Hasta entonces y desde el 12 de julio de 1826, el Colegio había conferido 34 grados de bachiller en medicina; 19 grados de bachiller en derecho; 9 en Teología; 19 grados de doctor en Medicina; 16 grados de doctor en Derecho, 4 grados de doctor en Teología, y estaban por graduarse siete jóvenes de doctor en Derecho y cinco de doctor en medicina, según publica el diario El Anunciador de la época. La presión de los bolivarenses a través de cartas y manifiestos públicos, logra que el Presidente Castro reconsidere su decisión y por Decreto del 11 de marzo de 1901, dispone la reinstalación de las clases de Ciencias Políticas y de Ciencias Médicas y la reapertura de la Escuela de Minas que venía funcionando en Guasipati desde 1893 bajo la dirección de su fundador Miguel Emilio Palacio, doctor en ciencias exactas e ingeniero civil y de minas. Dicho Decreto establecía que los cursantes podían optar al título de Doctor en el mismo Instituto o en cualquiera de las Universidades del país; vana alegría, pues esta resurrección y homologación con las demás universidades del país, solo duró hasta 1904, cuando de nuevo vino el cierre definitivo, de hecho las clases se habían paralizado desde el año anterior por causas de la Guerra Libertadora que tuvo a Ciudad Bolívar como último baluarte. Después de la sangrienta batalla de Ciudad, Bolívar en julio de 1903, con la cual Cipriano Castro liquidó la Revolución Libertadora, la capital de la provincia quedó con su economía maltrecha y sus principales edificios, entre ellos el Colegio Federal, severamente impactados por el incesante cañoneo de los vapores de guerra. Desde entonces el Colegio Federal pasó a su primigenio status de segunda categoría. El 15 de abril de 1937, por resolución del Ministerio de Educación, pasó a llamarse Liceo Peñalver, en memoria de don Fernando Peñalver, eximio patriota venezolano, oriundo de Piritu, estadista y político, firmante del acta de Independencia y quien jugó rol importante en el Congreso de Angostura y Correo del Orinoco.

64 AÑOS DE LA UDDO (V)

LA LUCHA POR LA UNIVERSIDAD
Pero de ninguna manera era justo que los bolivarenses continuaran obligados a separarse de sus hijos para darles instrucción y formación profesional a costa de grandes sacrificios o se vieran en la necesidad de privarlos de ellos por falta de recursos. Así que la lucha por la Universidad se reanudó como en los primeros tiempos y se acentuó en los años cincuenta aprovechando que un bolivarense, el General Luis Felipe Llovera Páez, formaba parte de la Junta Militar de Gobierno, pero desde las alturas del Poder éste poco pudo hacer en ése sentido. y no fue sino el 21 de noviembre de 1958 cuando otro gobierno, producto del 23 de enero, decretó la creación de la Universidad de Oriente integrada por escuelas repartidas entre los Estados de acuerdo con su realidad económica y social, pero con sede central en Cumaná. La lucha por una Universidad para el oriente prácticamente se inició cuando un joven estudiante llamado Celestino Zamora Montes de Oca parió la idea en Mérida y la prendió en sus compañeros de región hasta proyectarla en la conciencia colectiva y esperar que el 21 de noviembre de 1958 apareciera el Decreto 459 que la hizo realidad. ¿Qué habría pasado si a la hora de satisfacer la necesidad de una Universidad para el Oriente, en vez del doctor Edgar Sanabria, hubiera sido el doctor Raúl Leoni el Presidente de la República? Seguramente que Ciudad Bolívar, por su antecedente histórico, hubiera sido la sede central y no Cumaná pues si bien la patria chica de los gobernantes tiene por sentimiento regionalista la primera opción, no fue lo preocupante de aquella campaña que en la ciudad de Mérida inició el joven estudiante de medicina, Celestino Zamora Montes de Oca. Por supuesto, que él como monaguense habría visto con satisfacción que el asiento central de la UDO hubiese estado en Maturín; pero, entonces, no era lo importante, sino la creación de la Universidad en cualquier lugar del Oriente, no importaba dónde, lo de la sede era secundario, aunque ahora a muchos bolivarenses duela que haya quedado en Cumaná siendo que el movimiento pro-universidad materializó gracias a que la siembra de conciencia sobre esta necesidad recibió más abono de los sectores institucionales y civiles de Maturín y Ciudad Bolívar.

64 AÑOS DE LA UDO -VI-

CREACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE ORIENTE
La Universidad de Oriente fue decretada el 21 de noviembre de 1958 con sede matriz en Cumaná y Núcleos en cada uno de los Estados orientales, de acuerdo a la realidad socio-económica de cada entidad. A Bolívar le tocó la escuela de geología y minas dada su vocación minera y, escuela de medicina, no sólo por haberla tenido en el siglo diecinueve, sino por su crecimiento demográfico que ha resultado ser el más alto de Venezuela, 4.5 por ciento interanual.

64 AÑOS DE LA UDO (VII)

DESCONTENTO POR LA SEDE
Excepto Sucre, ninguna de las entidades federales de Oriente ha estado contenta con la sede en Cumaná, siempre alzada con la mejor tajada del presupuesto universitario y las carreras humanísticas que son las que tienen mayor demanda. Tal descontento, las autoridades han podido manejarlo, anunciando casi siempre en tiempos de elecciones universitarias, que los Núcleos, dadas ciertas condiciones, podrán transformarse en universidades autónomas, pero hasta ahora esto ha sido imposible. Más práctico parece la creación de nuevas universidades o creación de extensiones de las universidades existentes en el país, lo que ha dado lugar a un cabalgamiento de carreras, carencias de espacios físicos y mala administración del recurso, tanto humano como presupuestario. El producto está a la vista: graduados a quienes el mercado de trabajo termina frustrando. Esto no lo dice el doctor Celestino Zamora Montes de Oca en su libro "La Universidad de Oriente, un sueño de juventud", bautizado el viernes 28 de noviembre de 1997 en el Centro de las Artes, dentro del marco de los 39 años de la UDO, tal vez porque esta obra la ha destinado exclusivamente a dejar testimonio documental de lo que fue toda una campaña para hacerla posible y de la que escasamente hablan los discursos orales o escritos relativos a la Universidad de Oriente

64 AÑOS DE LA UDO (VIII)

UN QUIJOTE LLAMADO TOMÁS RIVILLA
Tomás Rivilla, a quien los citadinos conocían mejor como "El Negro de las Lamus". Rivilla tomó la campaña para él y en compañía de su camarada, Florencio Pinto, caminó por todo el Estado y el Oriente sumando firmas al pie de un documento que pedía al Gobierno Nacional la creación de la Universidad de Oriente. Pero el Gobierno nacido de un golpe contra Gallegos nunca quiso nada con las Universidades, principal foco de rebelión contra el sistema político vigente; de manera que, al derrumbarse, sólo quedaba la pancarta de Rivilla enarbolada en el frontispicio de su casa frente al altozano de la Catedral: "Mi General, los guayaneses quieren que le devuelvan su Universidad". El General no la devolvió, tampoco su sucesor Wolfgan Larrazabal a pesar de su origen carupanero. Correspondió al cumanés doctor Edgar Sanabria, ex-Rector de la UCV y Presidente provisional, firmar el decreto 459 creando la Universidad de Oriente, con sede en Cumaná y no en Ciudad Bolívar como bien quería el quijote don Tomás Rivilla y su escudero Florencio Pinto. La Universidad de Oriente, decretada el 21 de noviembre de 1958, arrancó con una modalidad de estudios superiores diferentes a la tradicional. Una experiencia única que luego adoptaron con variantes otras universidades del país para extenderse hacia zonas de influencia, pues la UDO, aunque tenía su sede en Cumaná, podía funcionar a través de núcleos en los demás estados orientales. La idea era que a largo plazo tales núcleos se transformarían en universidades autónomas federadas, pero esto no fue más que una promesa dirigida a aplacar el requerimiento siempre manifiesto de cada estado por una universidad integral propia. De todas maneras, lo más importante es que la Universidad existe y que la UDO ante la imposibilidad de ofertar fuera de Cumaná carreras no científicas y tecnológicas, estimuló la existencia de núcleos dependientes de otras universidades del país. Incluso estimuló, tal vez por su incapacidad legal y presupuestaria a que los bolivarenses lucharan por una universidad propia, tal la Universidad Nacional Experimental de Guayana, cuya sede después de instalada en Ciudad Bolívar fue transferida a Ciudad Guayana.

64 AÑOS DE LA UDO (IX)

EL NUCLEO BO.ÍVAR DE LA UDO
El rectorado de la UDO resolvió crear un Núcleo en Ciudad Bolívar que tuvo dos años de preparación. Sus actividades formales arrancaron oficialmente el 8 de enero de 1962. Inicialmente con la Escuela de Medicina y la Escuela de Geología y Minas. La primera tuvo como destino transformarse en una Unidad de Ciencias de la Salud con la creación de nuevas escuelas, entre ellas la de Enfermería (1988) y Bio-análisis en plena actividad académica. La segunda fue transformada en Escuela de Ciencias de la Tierra en 1992. De ella dependen una unidad de talladores de diamantes (carrera media) y el Museo de Geología y Minas que tiene una función didáctica. Durante el período del rector Pedro Cabello Poleo se creó la Unidad Experimental de Puerto Ordaz donde se forman tecnólogos en cuatro ramas. De esta unidad que aspira convertirse en una Escuela de Ciencias Industriales, egresaron de 1976 a 1991, 200 tecnólogos en las ramas de Construcción Civil, Administración Industrial, Estadística y Sistemas Industriales. Del resto de las escuelas del Núcleo UDO-Bolívar egresaron durante el lapso 1962 a 1991, 2 mil médicos cirujanos, 400 ingenieros de mina, 400 geólogos y 500 ingenieros geólogos, sin incluir los profesionales que se formaron en 15 programa de cuarto nivel. Estaba en proceso de consolidación el Instituto Linnológico de Caicara, creado durante la gestión del rector Pastrana Vásquez y el decano Oscar Pacheco, el cual se catalogó entonces sin que llegara a nada como único en el país, destinado al estudio de las aguas continentales. El decano, doctor Luis Galindo, juramentado el 15 de septiembre para el lapso 1992-1995, primer docente titular convertido en decano del Núcleo, había prometido sin lograrlo transformar el Núcleo Bolívar en una Universidad académica y administrativamente autónoma, aunque federada a la UDO con la figura del decano doblado en vicerrector. Otras promesas de Galindo durante su gestión trienal, se referían a la conversión de la Unidad de Cursos Básicos en una Escuela de Educación con todas las menciones que les son propias; cerrar el proceso de conversión de la Escuela de Medicina en Escuela de Ciencias de la Salud con la incorporación de nuevos programas; establecer carreras técnicas en la Escuela de Ciencias de la Tierra y trabajar para que se terminen las ampliaciones físicas y nuevas sedes de las escuelas del Núcleo. A Galindo lo sustituyó el doctor Miguel Grau seguido en los demás períodos por Margot Siso, Jesús Martínez y María Coro moto Casado, aún vigente desde hace más de 15 años que fue electa y quien preside este acto conmemorativo. Del Núcleo Bolívar desde su fundación el 20 de febrero de 1962, han egresados, según información suministrada por su ex relacionista, licenciado Oswaldo Utrera, 4 mil 800 profesionales en diez carreras y once postgrados de medicinas. La gestión de la magister María Coromoto Casado, ha logrado profundizar las carreras nuevas tanto en Puerto Ordaz como en Caicara del Orinoco .Sus gestiones han permitido la incorporación de nuevos estudiantes pese a la Pandemia que por razones de salud obligó a una temporal paralización de la actividad académica, reanudada desde el siete de noviembre en curso y cuyo silencio aprovecharon los enemigos de la institución para cometer en los cinco Núcleos de la Universidad lo que el periodista y sociólogo, Jesús Antuárez calificó de “Holocausto” Decía el periodista: “A cuál mente siniestra se le puede ocurrir, sin que le tiemble la conciencia, destruir un centro de estudios tan prestigioso como la Universidad de Oriente y dejarla allí, convertida en ruinas, como si nada?” En ruinas materiales, querrá decir, porque el caudal de sabiduría y conocimiento que confluye en las generaciones de estudiantes desde hace 64 años, pervivirá por siempre. Y como bien afirmó desde Cumaná su Rectora, Milena Bravo, la Universidad continuará siendo autónoma, libre, plural y democrática y pese a la Pandemia y dificultades sigue erguida en el horizonte como la primera casa de estudios del oriente venezolano.

martes, 13 de julio de 2021

AMÉRICO FERNÁNDEZ CURRÍCULUM



Periodista de intensa actividad en la prensa nacional y regional, actualmente dedicado a la investigación histórica. Su iniciación en el área comunicacional fue a través de los diarios El Bolivarense y Ultimas Noticias, en los cuales se desempeñó como redactor y corresponsal, respectivamente en la década del sesenta. Durante 25 años (1965-1990) ejerció en Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana las funciones de corresponsal del diario El Nacional, mereciendo en dos ocasiones el Premio Federico Pacheco Soublette. Título de Locutor 8290 otorgado por el Ministerio del Transporte y Comunicaciones. Conductor del Programa “Espacio Libre” por Radio Orinoco,con la periodista Marta Sierra; Conductor del Programa  “Arte, Ciencia y Cultura” por Radio Candela,  2 horas, con los doctores Celestino Zamora Montes de Oca, y René Silva Idrogo y Profesor Diógenes Troncone.  Autor del Programa Televisivo “La Historia Contada” (10 minutos diario por “Bolívar Visión”.  Director de la Revista “Orinoco”, cnla periodista Gladys Figarella. Director de la Revista “Turismo en Guayana”, con la periodista Vilma Rodríguez Marcano.  Director de la revista “La Palabra” de la AEV. Director del diario “El Bolivarense”, Ha realizado Reportajes y Entrevistas para los  diarios El Bolivarense, El Expreso, Correo del Caroní y  El Luchador.  Editorialista del diario “El Expreso”.  Participó en la fundación y promoción de instituciones culturales como el Museo de Ciudad Bolívar, Museo de Arte Moderno Jesús Soto, Museo Histórico de Guayana,  Casa de la Cultura Carlos Raúl Villanueva y Casa del Periodista. Cronista Oficial de Ciudad Bolívar. Diputado de la Asamblea Legislativa del Estado Bolívar durante dos períodos (1959-1969) y Presidente de la misma en 1962, Presidente de la VI Convención Nacional de Periodistas realizada en Ciudad Bolívar en 1968. Premio de la Cultura Brígido Natera Ricci, 1981. Secretario General de la Asociación de Escritores de Venezuela: Seccional, Presidente de la Junta Regional del Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación, Presidente del IRCOPAHIDEC (Instituto para el Rescate y Conservación del Patrimonio Histórico y Desarrollo Cultural del Estado Bolívar) , Secretario General del gremio de periodistas (AVP y CNP)  durante nueve años. Discursos de Orden y conferencias en Concejos Municipales de Ciudad Bolívar, Ciudad Guayana, Upata, Guasipati, El Callao, El Palmar, Ciudad Piar, Maripa, Caicara del Orinoco, Santa Elena, Soledad, Isla de Coche, Universidad Católica Andrés Bello, Universidad de Guayana, Universidad de Oriente, Colegio Arístides Bastidas, Cámara de Comercio, Rótary Club. Logia Asilo de la Paz 13. Ince de Puerto Ordaz Curso intensivo de Ingles en la Anglocontinental de Londres 1978. Seminario para Líderes de Opinión en la Univerdidad de Wisconsin. Distinguido en varias ocasiones con el Premio Regional de Periodismo Andrés Roderick, con el Premio Municipal de Periodismo J. M. Gómez Rengel y con el Premio de Periodismo CVG-Ferrominera. Condecorado con la Orden Andrés Bello en su primera clase; con la Orden Francisco de Miranda, segunda clase; Orden Congreso de Angostura, segunda clase; Orden Tomás de Heres, segunda clase; con el Botón Ciudad de Barquisimeto, clase única; Orden 16 de septiembre del Estado Mérida, primera clase; condecoración Batalla de San Félix del Colegio de Abogados del Estado Bolívar,  Orden Francisco Esteban Gómez del Estado Nueva Esparta y declarado  Patrimonio Cultural Viviente del Estado Bolívar por la Dirección de Cultura de la Gobernación del Estado el 15  de Noviembre de  1998. Graduado en la Escuela de Comunicación Social de la U.C.V, con calificaciones promedio en el grado de Magna Cum Laude. Es autor del Proyecto de Ley que crea el Archivo Histórico de Guayana y de las Ordenanzas sobre el Cronista Oficial y Condecoraciones del Concejo Municipal de Heres. Autor de varios libros, entre ellos, Cronología de Venezuela, autorizado para la Escuela Básica por el Ministerio de Educación; Cronología del Estado Bolívar,  Cronología Universal, Huyapari, recopila sus colaboraciones en las revistas infantiles Uyapar, Tricolor y Ventana Mágica; Historia del Estado Bolívar, en dos tomos: 200 años de la Diócesis de Guayana, editado por la Alcaldía de Heres; La Electricidad de Ciudad Bolívar (80 y 90 años) editado por la Compañía Anónima La Electricidad; Historia de los pueblos y crónicas del Estado Bolívar (Editorial Boscán-Barquisimeto); El Dorado, mito hecho realidad, editado por la CVG; Angostura a la luz del Correo del Orinoco (Editorial Horizonte-Barquisimeto); Breve Historia de la Procuraduría General del Estado Bolívar (Editorial Predios, Upata); Coautor de Venezuela y  Geografía, Región Guayana (bilingüe) de la editorial Minerva de Caracas, la obra Mitos Cuentos y Leyendas de Guayana (Editorial Horizonte), Guayaneses Prominentes (Editorial Horizonte),  Piar, Guerrero de Mar y Tierra. Inéditos: Cronología Universal,  Turismo en Guayana,   Recorrido Anecdótico por la Historia de Guayana. Crónicas Agostureñas, Tópicos y Semblanzas,  Microcuentos,  Ingresó el 9 de junio de 1994 como socio correspondiente de la Academia Nacional de la Historia. Presidente de la Asociación de Cronistas del Estado Bolívar, Vicepresidente a nivel Nacional de la Asociación de Cronistas Oficiales de Venezuela  (ANCOV), miembro del Consejo Superior del Museo Jesús Soto, miembro de la Asociación de Amigos del Jardín Botánico; miembro directivo da la Fundación Escuela Taller Angostura; Directivo principal de la Fundación Museo Histórico de Guayana y desde 1991 realizó periodismo de investigación para el Correo del Caroní,  revista E! Minero y Revista de CVG-Edelca.  Prologuista  de los siguientes libros: “Remembranzas” del médico Elías Inaty; “La Ciudad de Piedra” del profesor Diógenes Troncone Sánchez, “Imágenes y Testimonio” de Luz Machado Premio Nacional de Poesía, “Ventana al Sol” de Iris Aristeguita (Poemario), “Héroes y Espantapájaros” de la poeta Mimina Rodríguez Lezama, Directora de la Casa de la Cultura de Ciudad Bolívar, “Entorno Existencial” del médico Camilo Perfetti, “Percepciones Existenciales” del Dr. Camilo Perfetti,  “Música de Ciudad Bolívar del Siglo XIX  del musicólogo José Ángel Viña Bolívar. “Relatos” del médico psiquiatra José Luis Cestari “Cancionero de la Isla de Coche” por el sociólogo Romeo Arismendi,    Actualmente escribe para 60 Blogs de Internet,  la mayoría vinculados al Arte, Cultura e Historia de Guayana.

Anexo:
Nació en la Isla de Coche el 26 de septiembre de 1931  Hijo del Br. Jesús Ramón Coello y la costurera Evangelia Fernández. Hermanos: José Jesús Fernández, Luis José Fernández, Petra Margarita Fernández y Elena Mercedes Fernández.  Por parte de padre: Gladys y Gisela Coello, Adrián y Brígida Lares.  Estudió primaria en  Coche, cuarto grado en Colegio Francisco Esteban Gómez  de la Asunción y sexto grado en el Grupo Escolar Estado Zulia de Porlamar. Secundaria:  2  años en la Escuela Técnica Industrial de Caracas, Bachillerato en el Liceo Edán Blanco Ledezma de Ciudad Bolívar y Comunicación Social en la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela.
Casado con la escritora Teresa Coraspe, miembro correspondiente de la Academia de la Lengua.
Hijos: Ángel Américo (Profesor de post grado en  Ciencias Sociales y Filosofía); Rusalca (Sociólogo con pot grado y profesora de la UVB); Ondina (educación integral); Aror (Profesora de italiano); Jesús Américo (Informática)





SEMINARIO EN LA UNIVERSIDAD     DE WISCONSIN
El seminario para líderes de opinión venezolanos, auspiciado por la Asociación Norteamericana de Venezuela y la Universidad de Wisconsin-Milwaukee concluyó con un notable éxito. En la gráfica se les observa cumpliendo una de las giras del seminario: la visita al Gobernador del Estado de Wisconsin, Mr. Knowles. Por Carabobo asistió el Presidente de la Asamblea Legislativa Estadal, doctor Félix Olivo Delgado, a quien vemos en compañía de Monseñor Juan Francisco Hernández, Dr. Eloy Lares Martínez, Dr. Luis Beltrán  Guerrero, Dr. Arturo Hernández Grisanti, Dr. Armando Sánchez Bueno, Dr. Edilberto Escalante, Lic. Américo Fernández, Adalberto Tole­do; Dr. Oswaldo Pulido, Dr. Simón Antoni Paván, Dr. Miguel Angel Granados y de los señores Cupello y Everett -Baurnan, de la Asocia­ción Norteamericana de Venezuela.  

EN LONDRES   (2 meses curso intensivo de Inglés)       
                             •                                 ,

•
•

viernes, 17 de julio de 2015

Discurso en El Callao




PRONUNCIADO POR AMÉRICO FERNÁNDEZ EN LA PLAZA BOLÍVAR                                             16 DE JULIO DEL 2015.
Foto de LuMostrando DSC_0016.JPGis Vallenilla

Señoras y Señores:
Muy grato estar aquí por enésima vez en el pueblo minero de El Callao, privilegiadamente en la Plaza Bolívar, invitado por la Alcaldía, con motivo del día más importante de la comunidad, el 16 de julio, festividades religiosas de su patrona, Santa María del Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen o Nuestra Señora del Carmen, una de las diversas advocaciones de la Virgen María.
Esta patrona de El Callao es también patrona del mar en España y Costa Rica. Reina y Patrona de Chile y de sus fuerzas Armadas; patrona de la Policía y Conductores colombianos, Patrona de Bolivia y del Perú y en nuestro país patrona de la Fuerza Armada.
Y ¿por qué la Virgen de los escapularios  y no Santa Bárbara se sublimó como la patrona de los mineros de El Callao? Seguramente porque  un 16 de Julio de 1829  fue hallada una rica mina de oro yacente bajo piedras rodadas que mineros activos de Caratal y  Tupuquén  llamaban “callao”.  Y esto, como especie de sortilegio, adquirió pábulo cuando el 16 de julio de 1888 estallo en Ciudad Bolívar la fábrica de dinamita que surtía a las compañías que han hecho más de 50 túneles que pasan por debajo de este pueblo.  Entonces el Vicario capitular doctor Juan Francisco Avis, sugirió como patrona de el Callao a la Virgen del Carmen, lo cual se concretó en 1929 cuando los frailes Nicolás de Carmenes, Gabino San Román y Minino Castrillo fundaron definitivamente la Iglesia.
De manera que el antecedente más próximo de El Callao es Tupuquén o la Misión de San Félix  de Tupuquén fundada en 1799 por Fray Leopoldo de Barna, quien para 1799 dio a conocer una población de 567 habitantes, predominantemente indígenas.  De aquí era el Indio Santiago quien contó al francés Lucien Morisse (s. XIX), que cuando niño solía acompañar a su padre, encargado de transportar el oro de los misioneros.
         Dentro del territorio misional discurría la quebrada de Caratal, donde los indios encontraban a flor de tierra, pepitas de oro que entregaban a los misioneros. Pero la existencia de oro rodado  de esa quebrada providencial de Caratal no trascendió fuera de aquellos contornos, sino cuarenta años después cuando la estuvo explorando el Director de la Reducción Indígena de Río Negro en 1845,  Pedro Joaquín Ayres y luego en 1850, el barquisimetano Pedro Monasterio Soto, quien había sido edecán del general José Laurencio Silva cuando estuvo en Angostura en 1827 como Comandante del Departamento Orinoco.
         En los años cincuenta y a raíz de la información publicada en una hoja impresa en los talleres tipográficos de Crisanto Vicentini, la ambición por la riqueza comenzó a apuntar hacia Caratal. Allí llegaron atraídos por el señuelo dorado, Vicente León, quien dijo a Andrés Hernández Morales, Juez de Paz de esa parroquia, haber hallado un pedazo de oro que pesaba 46 onzas; Lino Acuña, quien encontró una barreta de 24 onzas; los hermanos Silva , extrajeron 32 onzas de oro granulado. Francisco Mendoza, obtuvo 80 onzas al cabo de cinco semanas explotando un barranco y otro tanto Concepción Palacios y Manuel Antonio Zumeta.
         Caratal para 1857 era unos cuantos ranchos entre  árboles, habitados por mineros que iban a lavar la tierra aluvional de los barrancos al Salto Macupia. El  explorador  Francisco Michelena y Rojas dice que para ese año de 1857 sólo explotaban el oro de Caratal 32 negros trinitarios, tres ingleses, 3 franceses de las Antillas y 6 de Demerara, mezclados con venezolanos de varias provincias.
         Es a partir de 1860 cuando a los bolivarenses de Angostura toman conciencia de la riqueza aurífera de la región y comienzan a tener interés por el suceso dorado de Caratal, pero si hay oro en Caratal de la Misión de Tupuquén, decían, seguro que también en la Misión de la Divina Pastora, y efectivamente los enviados de Florentino Grillet, quien a la sazón era Presidente del Estado Bolívar, encontraron oro en Cicapara, lo cual le dio base para organizar la explotación bajo la firma de “Compañía del Yuruari”, con capital de 50 mil pesos. Quedaron abiertos así dos frentes: el de Cicapara y el de Caratal que siguiendo las costas del Yuruari dieron lugar a numerosas empresas que fueron a converger en las grandes vetas de Nueva Providencia (Caratal, El Callao, Potosí, Chile, Eureka, Chocó).
         En 1864, el pueblo de El Callao no existía como tal sino un filón de oro denominado “El Filón de El Callao” y otras minas alrededor de las cuales se conformó el pueblo de Nueva Providencia con sede en Caratal y el Caserío El Callao.
         Nueva Providencia era un distrito para 1864 al igual que lo eran la Pastora, Tupuquén, Tumeremo, Miamo y Guasipati, dentro de la jurisdicción del Departamento de Guayana. El nombre El Callao no figuraba en la Ley de división político territorial del Estado; sin embargo, a lo largo de los años se impondrá por la misma fuerza socio-económica de la mina.
         El 26 de abril de 1869 Juan Bautista Dalla Costa Soublette, Presidente del Estado Soberano de Guayana, dotó de ejidos al Distrito Nueva Providencia apoyado en una Ley del Congreso de la República del 28 de marzo de 1853. Entonces le concedió cuatro leguas cuadradas de ejidos, tomando como centro las “Cuatro Esquinas” del pueblo de Nueva Providencia o Caratal.
         Al cabo de seis años de explotación sostenida del filón a través de barrancos, El Callao tomó forma de caserío y fue entonces (1870) cuando comerciantes bolivarenses que sostenían con préstamos, útiles y víveres la explotación, deciden organizarse para comprar los barrancos y explotarlos a través de una gran empresa aurífera.  Surge entonces la Compañía Minera de El Callao.

Compañía Minera de El Callao

         La compañía Minera de El Callao surgió inicialmente formada por 32 accionistas, los cuales aportaron un capital de 120.000 bolívares que fue aumentando en años posteriores por necesidad de la mecanización de la explotación y consolidación de las concesiones, las cuales llegaron a sumar 3.253 hectáreas.
         La explotación aurífera en forma organizada y en gran escala llevó a la Asamblea Legislativa a legislar sobre la materia dictando en 1875 un Código Minero, tanto para estimular la explotación como para que el Estado recibiera por ello un beneficio impositivo.
         Al año siguiente, específicamente 16 de julio de 1876. Ingleses trabajadores de las ricas minas auríferas de Caratal (El Callao) jugaron el primer partido de fútbol que se cree es el primero de Guayana y Venezuela como también fueron ingleses e irlandeses quienes introdujeron en Angostura las carreras de caballo (29 de abril de 1819) y no extraña que sean británicos porque ambos deportes tienen su partida de nacimiento fechada en esa nación anglosajona.
            La inmigración de ingleses y corsos atraída por la fiebre del oro de la segunda mitad del siglo diecinueve, dio pábulo al primer juego de fútbol en El Callao del que nunca se supo el resultado de la alineación, sólo que el maestro galés William Simpson, había sido el promotor.
            Este legado nacional ha sido refrendado con una resolución de la Federación Nacional de Fútbol entregada al Alcalde del Municipio El Callao, Coromoto Lugo,  por su directivo Laureano González en acto celebrado el 16 de julio de 2006, para celebrar los 130 años de la iniciación de este deporte en Venezuela.  Siendo así, el Fútbol, deporte que hoy acapara la atención de todos los aficionados del mundo, apareció primero en Venezuela que en Brasil, titulado campeón mundial en cuatro ocasiones.
         A tres años de este primer Código Minero (6 de febrero de 1878) se reconstituye y legaliza con nuevo capital, la Compañía Minera de El Callao bajo la presidencia del corzo don Antonio Liccioni, quien se hallaba en Casanare y se había mudado para Guayana con todos sus bienes y ganado.  
La Administración Liccioni prácticamente debutó con el primer asalto cometido en Guayana, el cometido contra  ”El Correo del Oro” el 6 de abril de 1878 que acabó con la vida del norteamericano, Frank Busch, en Rancho de Tejas sobre un camino de recuas entre  Guasipati y Upata. Las minas de El Callao alcanzaban entonces una producción que trascienden como las más ricas del mundo, llegando al tope de 8 mil 200 kilogramos en 1885.
         La abundante producción aurífera hizo posible un conglomerado poblacional muy heterogéneo y atrajo a buscadores de fortuna de todas partes, entre ellos, ingleses, franceses, norteamericanos y canadienses que invirtieron en empresas cuya vida marcaban la importancia y cuantía de las vetas que explotaban. Unas corrían con mejor suerte que otras. Se dependía mucho de vestigios y azares toda vez que no se trabajaba sobre reservas técnicamente cuantificadas y cualificadas. Por esa circunstancia colapsó en 1897 la compañía Minera de El Callao.
         La compañía Minera de El Callao llegó a embarcar por los puertos de Ciudad Bolívar un promedio mensual de 8 mil onzas de oro. Los meses de agosto y diciembre resultaban generalmente los de mayor auge (11 mil onzas).En l886 comenzó a bajar la producción de manera progresiva hasta l897 cuando la compañía Minera de El Callao se declaró en quiebra. Liccioni que ya contaba 80 años  se fue a ciudad Bolívar a pasar sus último días. Murió en 1901, 4 años después de la quiebra de la Compañía Minera de El Callao.
         Para la época no se conocía el Bolívar. Nuestro signo monetario era el Venezolano.  El Franco y la Libra Esterlina las divisas extranjeras con las cuales se comerciaba el oro. No se conocía otro tipo de transporte que el fluvial a través de barcos de vela y el de vapor.  El terrestre utilizaba burros, caballos mulos y carromatos tirados por yuntas de bueyes, de manera que la
producción aurífera proveniente del filón de El Callao y de otras
minas satélites se transportaba a Ciudad Bolívar en barras y a lomo de mulas.
         Liccioni disponía de dos oficinas administrativas, una en El Callao propiamente y otra en la llamada Casa de las Doce Ventanas de Ciudad Bolívar que había pertenecido al Capitán de Navíos de la Independencia, José Tomás Machado.
          Sectores hay de la comunidad bolivarense que sostienen que si hay que erigirle un fundador a El Callao,  tendría que ser don Antonio Liccioni porque fundador es el que diseña, organiza, impone el orden social, dirige y enciende el motor de la economía de un pueblo. 
En torno a ese lugar de Caratal  donde se asentó la Compañía Minera connotado con el nombre de El Callao, don  Antonio Liccioni, gracias a los recursos que aportó la explotación de esa mina muy rica, organizó la población criolla e inmigrante en lo que sería el pueblo de El Callao elevado posteriormente a la condición de municipio foráneo dentro del contexto distrital de Roscio y finalmente, a partir de 1989, Municipio autónomo.  Para entonces acusaba una población de 10 mil habitantes sobre una superficie de 2236 kilómetros cuadrados Su primer Alcalde fue  el médico Víctor García Burgos seguido posteriormente del profesor Jesús Coromoto Lugo Larreal.  çç
En 1968 cuando junto con el colega Juvenal Herrera estuve aquí escribiendo varios reportajes sobre la situación socio económica para el diario el Nacional nos informaron viejos mineros que por debajo de El Callao pasaban unos cincuenta túneles o galerías abiertas durante años a fuerza de ploga, barra y dina­mita.
Algunas galerías subterráneas bastante profundas  que comunican a un poblado con otro y tienen longitudes superiores a 5 Kms. como es el caso del túnel que co­munica a El Callao con El Perú.
Pero las miles de  almas que vi­ven en este valle circundado de colinas y al lado del Yurua­ri, atravesado por un puente, no le temen ni sienten aprensión por estos largos vacíos subterráneos.
Las galerías se sostienen con pilares hechos de la misma roca subterránea y pocos durmientes porque el subsuelo es suficien­temente consistente, según me contó en una entrevista para el diario El Nacional que le hice en 1968, José Enrique Rojas, un minero  nacido en este pueblo.
Las profundas y largas gale­rías han causado hundimientos de la superficie en algunas zo­nas de El Callao y también algu­nas casas se han desplomado y otras presentan resquebraja­mientos.
En la zona de Colombia en ese año de 1968 se construía un pozo circu­lar de 4 metros de diámetro y unos 500 metros de profundidad a través del cual se pensaba abrir siete galerías más para seguir las ricas vetas auríferas cubi­cadas en 4 millones de tonela­das y ubicadas en una extensión de 50 hectáreas, en Caratal, al Sur de El Callao, según nos co­mentó en el curso de una con­versación el geólogo José Gon­zález Conde, funcionario del Mi­nisterio de Minas para  entonces.
El primer nivel del pozo estaba previsto que comenzaría a los 175 metros de pro­fundidad y uniría a las minas de Mocúpia con las de Sosa Méndez. Las otras galerías iban a distanciar en profundidad 50 metros una de otra.
En tiempo de fuertes invierno y desbordamiento del Yuruari algunas galerías se han inunda­do en forma peligrosa. Se re­cuerda que la News Goldsfield of Venezuela que contaba con un  personal de mil empleados y obreros, llegó a paralizar sus ac­tividades por inundación de una de sus minas.
El porqué de las estructuras livianas de las casas de El Ca­llao tiene su explicación en este submundo de cavernas con poco oxigeno y mucho  polvillo causante de la silicosis del mi­nero.
Con buen aguardiente y música al compás del bumg bag los mineros de El Callao suelen olvidar la dureza y penalidades de las cavernas. Para ellos no resultaba una experiencia nueva abrir siete galerías más. Estaban dispues­tos y ya comenzaban a aunar esta actividad con la producción au­rífera tan maltrecha en aquellos años de los sesenta.
Los dos viejos molinos utiliza­dos para el aislamiento y ob­tención del oro, fueron reparados por el Ministerio de Minas y. en­traron  a tratar bajo el pro­ceso de trituración y cianura­ción 600 toneladas diarias de mi­neral para un promedio estima­do entre 4 y 5 kilogramos de oro.
Los molinos trabajaban por cuen­ta del Sindicato de Patronos Mi­neros que contaba con 45 supli­dores y daba empleo a unos 200 obreros.
Debido a su desgaste los mo­linos sólo podían rendir la mi­tad de su capacidad original y la idea era mantenerlos hasta 1973 cuando se preveía entrara la empresa Minerven que había sido creada en febrero de 1970 para explotar las reservas de 4 millo­nes de toneladas auríferas cu­bicadas por el Ministerio. Pero la producción de Minerven no se inició sino  el 27 de marzo  de 1983, tiempos del ingeniero geólogo egresado de la UDO, Franklin Izquierdo,  cuando se anunció que la  planta contaba con una capacidad instalada para procesar 700 toneladas diarias de cuarzo, con un tenor de 12 gramos por toneladas y disponía de un  personal totalmente venezolano. 
         Durante la administración de Franklin Izquierdo, Mineven sólo llegó a producir hasta cuatro toneladas de oro al año, hoy en día la producción en vez de crecer, se ha reducido a 1,7 toneladas al año.  Se ha dicho que por falta de financiamiento para re-potenciar las plantas.
En el corto plazo se requieren de unos 70 millones de dólares para recuperar el nivel de producción de 4 toneladas anuales de oro. Para elevar la capacidad de producción a 8 toneladas al año que tuvo en el siglo diecinueve, tanto en las plantas como en las minas, se necesitan de unos 300 millones de dólares.
En marzo del 2001 se dieron los primero pasos para reactivar la mina Sosa Méndez, una de las tantas vetas abandonadas.  Los primeros pasos lo marcaba  el convenio bilateral China-Venezuela que prometía invertir, según estudios preliminares, unos 13 millones de dólares.
Esta mina de la señora Sosa Méndez terminó bajo la administración de la CVG Minerven que veía mejor concederla al poderoso imperio chino para su explotación con recursos técnicos más eficientes que los primitivos.
Esta reactivación  que aguardaba ansiosa la población minera desempleada de  El Callao,  sería el inicio para otros dos acuerdos que proyectaban  la recuperación de las colas auríferas y el aumento de la producción en la mina Caratal.   El convenio fue suscrito poco después en la reunión que sostuvieron  los mandatarios Jiang Zemin y Hugo Chávez, de China y Venezuela respectivamente.
         Consistiría en la reactivación y ampliación de la mina productora de oro Sosa Méndez, que estuvo inactiva por cerca de 46 años. Con los trabajos se pretendía incrementar la actual producción del yacimiento subterráneo e incrementar su vida útil. En la reactivación estaba prevista una generación de 350 empleos.
         La empresa asiática involucrada en esta empresa fue identificada como la Shandong Gold Group.  La mina Sosa Méndez es un yacimiento que posee reservas de mineral aurífero por el orden de las 912 mil 152 toneladas a un tenor de 10.42 gramos de oro por tonelada. El proyecto  con el grupo chino estimaba contar con una capacidad de extracción de mineral de 500 toneladas diarias.
Sin embargo, en el 2009, fue la decepción. La china Shandong Gold, rescindió el contrato y nuevamente la mina pasó a manos de Minerven por lo que el gobierno reafirmó su decisión de la nacionalización. 
El 13 de agosto de 2011, por decreto ley 8413, el Presidente de la República nacionalizó la explotación del oro y actividades conexas,  asegurando  que el objetivo de la nacionalización era  "tomar la zona del oro para combatir las mafias y el contrabando". No obstante, el Presidente de la Cámara Minera nunca ha estado muy seguro de ello  pues el Gobierno está presente en las zonas auríferas con la Fuerza Armada y el Ministerio de Industrias Básicas y Minería" y nada ha cambiado hasta ahora.  Hay quienes aseguran que la minería ilícita extrae ocho toneladas de oro al año, la misma cantidad que la legal, lo que supone más de 400 millones de dólares al precio actual.
El dirigente de la Cámara Minera asegura que las regulaciones gubernamentales son las que fomentan la ilegalidad. Las empresas mineras están obligadas a vender la mitad de la producción de oro al Banco Central de Venezuela. La otra mitad puede exportarse, pero las compañías sólo pueden quedarse con un porcentaje de las divisas ­para cubrir gastos en el exterior­ y deben vender el resto al BCV, también a tasa oficial, según el control de cambio vigente.
Para el 2013, los directivos de Minerven tenían previsto llegar a  los 4 mil kilos para recuperar los tres años anteriores de mala racha.  Todo lo contrario, la cifra que se proyectó resultó mucho menor a la de 2012, cuando se culminó con 1.847 kilos.
La razón de esta merma, para Exaviel Alexander, secretario general del Sindicato Unión de Trabajadores Revolucionarios de la Industria del Oro, Diamante, Caolín, Cuarzo, Conexos y Similares (Sutriodics), es que la empresa minera estatal mantiene operaciones disminuidas producto de la ineficiencia de las autoridades que la dirigen, la falta de inversión y mantenimiento, así como el constante enfrentamiento que la junta directiva mantiene con los trabajadores. Minerven a partir de 2013 mantenía prácticamente una paralización técnica, que según el Sindicato no era provocada por los trabajadores, porque aunque afilia a 4.500, aproximadamente, cerca de 40% no se encontraban en operaciones por falta de transporte, insumos y equipos.
Esta situación se extendió hasta 21 de junio de 2014 que por Decreto 1075 publicado en la Gaceta 40440, el Presidente de la República decidió la intervención de la empresa estatal. Más tarde el  30 de marzo de 2015 la Presidencia de la República emitió una serie de decretos mediante los cuales extiende la intervención de Minerven en el sentido de otorgar un lapso de seis 06 meses adicionales y  designa como nuevos miembros de la Junta Interventora de la Compañía al G/B Marco Castro Pacheco, como Presidente; y a Edwuard José Rojas Castillo y Valmore González Arias como miembros principales.  Por otra parte  ordenó transferir el  100% de las acciones de  la Compañía General de Minería de Venezuela, C.A. (Minerven), a la Empresa Nacional Aurífera, S.A. (ENA).
Pero Luego de la Nacionalización han surgido en el entorno laboral más inquietudes que satisfacciones pues hasta ahora no está claro ni  superados los problemas relacionados con la minería tecnificada y la llamada “pequeña minería”   El presente año en curso 2015 llegó con muchas incógnitas aún no despejadas totalmente.
A pesar de los múltiples problemas surgidos e irresueltos en los últimos años, la creencia general aquí es  que cada una de las colinas que circundan al pueblo está preñada de oro y que a El Callao quedan todavía muchos años de vida minera. La explotación se inició en Caratal y Tupuquen en 1829, época en la que dos o tres hombres, en sólo una semana sacaban hasta 80 onzas de oro.  Desde entonces, numerosas empresas nacionales y extranjeras han pasado por aquí a explotar el oro, como la Venezuela Austin Co., la Callao Bis, Bolívar Hill, Compañía Minera Nacional Anónima, Nueva Panamá Hansa, Unión, Winchester, Chacó, Tigre, Compañía Goldsfied of Venezuela considerada como la empresa más poderosa y organizada y que operó hasta 1945: la Guayana Mines Limitad que llegó a emplear hasta mil personas y finalmente la MOCCA que terminó sus días acusando pérdidas por más de 20 millones de bolívares cubiertos con subsidios del Estado.
El Callao pudiera ser  una verdadera Ciudad Dorada tanto en los aspectos físicos, social, como económico, pero no un pueblo menos como muchos pueblos petroleros que no  supieron sembrar a tiempo sus riquezas. Afortunadamente el Callao todavía cuenta con un resto de su riqueza no explotada y si ha podido aprender la lección de estos años, seguro que empezará ya a sembrar su oro para no perecer junto con el oro mismo el día en que bajo el poblado no  queden sino los consabidos túneles, inmensas galerías vacías y oscuras.


Mostrando DSC_0018.JPG


Mostrando DSC_0029.JPG





sábado, 1 de noviembre de 2014

LEOPOLDO SUCRE FIGARELLA

DISCURSO PRONUNCIADO POR AMÉRICO FERNÁNDEZ EN EL COLEGIO DE INGENIEROS DE CIUDAD GUAYANA EL 17 DE OCTUBRE DE 2006 EN EL ACTO CONVOCADO PARA HONRAR LA MEMORIA DEL EXTINTO HOMBRE PÚBLICO    DE    GUAYANA    INGENIERO   LEOPOLDO   SUCRE   FIGARELLA

Estamos aquí, señoras y señores, para honrar la memoria del hombre que tenía una manera muy propia de sentir y hacer para satisfacer exigencias de la sociedad en cuyo seno se desenvolvía. Sujeto a esa conducta legítima, Leopoldo Sucre Figarella, procuró desde los mismos tiempos de su adolescencia,  ser ungido para estar donde se encuentran los recursos e instrumentos de la Democracia como forma de vida y de Gobierno.
Cualquier lugar de la compleja maquinaria de la administración pública es bueno para actuar cuando se tiene auténtica vocación de servicio y Leopoldo Sucre Figarella la tuvo indudablemente, y se formó y preparó académicamente en función de esa inclinación natural siguiendo la viva huella de sus antepasados donde descuellan gobernantes como Carlos de Sucre y guerreros como el Mariscal de Ayacucho, lejanos si  se quiere, pero los genes, semillas de la herencia, no admiten lejanías.
Debió, sin embargo, formarse, prepararse y ser líder como realmente lo fue desde sus tiempos de estudiante de segundo nivel  cuando lo eligieron Secretario General de la Federación de Estudiantes de Venezuela que venía operando como una Seccional en el Estado Bolívar desde 1938 por iniciativa de Arreaza Almenar, Antonio José Puppio y el poeta Alarico Gómez.  Este valor gremialista de su juventud le abrió  las puertas de la  Universidad de Caracas, donde sus compañeros reconocieron sus méritos y lo designaron primer representante de la Facultad de Ingeniería  en un Congreso Universitario y posteriormente delegado estudiantil ante el Consejo de la misma Universidad Central de Venezuela, donde, en 1948, se graduó de ingeniero civil  cuando prácticamente se interrumpía aquél experimento social y democrático de la Revolución de Octubre del 45 liderado por un hombre de la Generación del 28, Rómulo Betancourt y más luego desde la Primera Magistratura de la nación por el Maestro Rómulo Gallegos.  Apenas duró tres años este experimento, pues por enésima vez el zarpazo militar interrumpió el período constitucional.  .
Desde los aurorales tiempos de la Independencia, los Sucre han estado verticalmente identificados con los movimientos republicanos, democráticos y progresistas y aunque la prosapia del apellido ha sido respetado por los gobiernos cualquiera haya sido su signo, en 1952, Leopoldo Sucre Figarella  cayó en las garras de la Seguridad Nacional, organismo de represión política del régimen peezjimenista que lo internó  en la Cárcel Modelo de Pro- Patria, atestada de presos políticos.  Allí Leopoldo encontró a sus hermanos Kiko y Guillermo además de su paisano Antonio Lauro.  También a Manuel Adrianza, Antonio Estevez y los comunistas Guillermo García  Ponce y César Octavio Rojas, uno de los pocos llevados a los campos de concentración de Guasina y Sacupana y quien exclamó asombrado en cierta ocasión: Cómo iba imaginarse en medio de aquella oscuridad de terror carcelario, que aquél joven huraño y hermético llamado Leopoldo que conoció en la cárcel, que pasaba todo el día leyendo, llegaría a ser el hombre fuerte de Guayana. Lo que si entrevía entonces –me dijo- era el porvenir de Antonio Esteves y de Antonio Lauro como músicos y compositores, pues ambos formaron un orfeón  con presos políticos. El grupo polifónico comenzó por parodiar a “María Moñito”. Después le entraron de lleno a los sonidos protestatarios.
“Si Pedro Estrada muriera / todo el mundo se alegrara / por lo menos los espías / los cabellos se arrancaran ///  Con la alpargata / dale al cabrón / vuélvelo polvo / sin compasión/.
         El 24 de julio, fecha natalicia del  Libertador, la Junta de Gobierno, entonces presidida por el doctor Germán Suárez Flamerich después del asesinato emboscado de Carlos Delgado Chabaud, ofreció la Libertad a aquellos presos que se comprometieran bajo caución y ante la Sección respectiva de la Seguridad Nacional a no mezclarse en asuntos políticos, no ausentarse de la Ciudad  sin autorización previa y presentarse a control político una vez a la semana.  Fue así, por esa caución, que el 24 de julio de 1952 salió de la Cárcel Modelo de Pro- Patria un centenar de presos, entre ellos, Leopoldo que aunque consciente de estar policialmente vigilado, encontró siempre una fisura para trabajar en la clandestinidad a favor de su partido y de los movimientos empeñados por cualquier medio en restaurar el sistema democrático de gobierno, lo cual sucedió a partir del 23 de enero de 1958, cuando Leopoldo se integró de lleno y con mayor pasión a la lucha política que lo colocó en posiciones que le permitieron como profesional ejecutivo la realización de buena parte de la infraestructura en la cual se ha venido apoyando la actividad socio económica de la Venezuela de nuestros días.
         Había estado seis años prestando servicios como ingeniero en la Oficina de Rafael Vegas León que lo puso al frente de  la dirección y ejecución de los proyectos de control de inundaciones y riesgo de Barlovento en el Estado Miranda; autopista de El Valle, autopista Este-Oeste de Caracas, Avenida Libertador, entre otros.
         Había estado también desde 1956, dirigiendo su propia empresa  con una planta de 25 empleados entre técnicos y profesionales de la ingeniería y la arquitectura que le  permitió construir cincuenta edificios particulares, la urbanización Curimare, la Urbanización Terrazas del Club Hípico; autopista Norte-Sur en Caracas y la Avenida Intercomunal de El Valle así como otras obras urbanísticas de interés que sería largo enumerar.
Venía de ejercer la Secretaría de Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional de su partido y la jefatura de la Fracción de Ingenieros cuando Rómulo Betancourt, primer presidente de la época democrática actual, lo nombró Gobernador del Estado Bolívar, el 24 de septiembre de 1960. Tomó posesión de la Gobernación a la edad de 34 años.  Era el segundo bolivarense nacido en Tumeremo después de Horacio Cabrera Sifontes  que llegaba a la primera magistratura regional.  En aquel antiguo y último pueblo misionero,  nació el primero de agosto de 1926, este descendiente de los primeros Sucre  que llegaron a Venezuela y se instalaron en la primogénita Cumaná, centro y capital de la Provincia de la Nueva Andalucía.
El fundador de la Familia Sucre en Venezuela fue don Carlos de Sucre y Pardo, hijo del Marqués de Preux, nacido en Flandes.  Llegó a la América como Gobernador de Santiago de Cuba y de aquí fue trasladado a Cartagena de Indias en 1723 y finalmente designado en  1729 Gobernador de Nueva Andalucía.  En 1731, el Rey Felipe V resolvió subordinar la Provincia de Guayana al Gobierno de Nueva Andalucía y tres años despues (1734); don Carlos de Sucre, se trasladó a Santo Tomás de la Guayana a tomar posesión de la provincia y aquí permaneció durante casi un año, tiempo durante el cual fortificó el antiguo Convento de San Francisco levantado por don Antonio de Berrío. Lo transformó en un Castillo y  residió en él.-  Carlos de Sucre gobernó Cumaná hasta  1740 que viajó a Madrid donde falleció en 1746.
En Nueva Andalucía dejó a su hijo Antonio de Sucre y Estrelles, quien echó raíces en Cumaná y tuvo varios hijos, entre ellos, Vicente de Sucre y Urbaneja, más tarde Comandante de los Nobles de Húsares, casado con doña Maria Manuela de Alcalá y tuvieron nueve hijos, casi todos mártires de la Guerra de Independencia, incluyendo al Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre.
Maria Manuela de Alcalá falleció en 1802 cuando su séptimo hijo Antonio José tenía apenas siete años. Entonces Vicente de Sucre decidió casarse por segunda vez y lo hizo con Narcisa Márquez de Alcalá, prima de su esposa muerta y con la que tuvo dos hijos, uno de ellos, Juan Manuel Sucre, quien se radicó en Angostura.
En efecto, Juan Manuel Sucre, hermano del Mariscal de Ayacucho, abandonó Cumaná en 1840 y se instaló en Angostura con toda su familia, vale decir, con su esposa Águeda Moor, con quien se casó en Cariaco el 4 de julio de 1837 y su hijo Leopoldo Sucre Moor, de tres años, nacido en Cumaná y quien después se destacó como excelente pianista. Leopoldo se casó en Angostura con Juana Ripol y fundó junto con Pepe Mármol en 1860 las dos primeras Bandas  del Estado: la Banda Municipal  Juan Bautista Dalla Costa y la Banda de Artillería Manuel Piar. Otro de los ochos hijos de Juan Manuel Sucre nacidos y ramificados en Angostura fue Juan Manuel Sucre Moor, casado con Delfina Zamarra Afanador;  padres ellos de Juan Manuel Sucre Zamarra, quien se casó con Matilde Ruiz, hija del Dr. José Ángel Ruiz, cuyo nombre comparte con el médico José Rafael Páez el Hospital Universitario de  Ciudad Bolívar.
Juan Manuel Sucre Moor, tatarabuelo de Leopoldo Sucre Figarella,  falleció en Ciudad Bolívar el 30 de enero de 1889, a la edad de 85 años.  Participó activamente en la política del Estado, ocupó importantes cargos públicos y fue en 1874 Senador por Guayana.  Partidario de Guzmán Blanco y de la Revolución de Abril, fundó en Ciudad Bolívar el primero de septiembre de 1869 el periódico “El Orden”, importante vocero que los liberales partidarios de Juan Bautista Dalla Costa, editaron para contrarrestar las opiniones adversas de El Boletín Comercial, defensor de los intereses políticos de Los Azules, liderados a nivel nacional por el entonces octogenario héroe de la Independencia, General José Tadeo Monagas.
Juan Manuel Sucre Zamarra, hijo de Juan Manuel Sucre Moor, tuvo en matrimonio con Matilde Ruiz, tres varones y tres hembras.  Entre los varones debo mencionar a José Manuel Sucre Ruiz, conocido cariñosamente por los bolivarenses como “Chipo Sucre” de quien tuve la satisfacción de ser su mano derecha cuando era Gerente de la Casa Mercantil F. E. Salazar.
Don José Manuel Sucre Ruiz, casado con Lucila Trías, fue Gobernador del Territorio Federal Delta Amacuro y Administrador del Palacio de Miraflores en el período del presidente Raúl Leoni. Padre de la doctora Elda, Lucila y del doctor Juan Manuel Sucre Trías, quien fue congresista y Embajador de Venezuela en Londres.
Debo mencionar también, obviamente, como hijo de Juan Manuel Sucre Zamarra a Juan Manuel Sucre Ruiz, el padre de Leopoldo Sucre Figarella.  Juan Manuel Sucre Ruiz, mejor conocido por sus paisanos bolivarenses como “Juancito”,  se casó con Inés Figarella y de ellos nacieron  el General Juan Manuel Sucre Figarella, el médico Antonio Sucre Figarella, el diplomático Francisco (Kico) Sucre Figarella, el escritor, premio nacional de literatura,  Guillermo Sucre Figarella, Inés Matilde Sucre Figarella de León y el ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, quien nació en Tumeremo cuando su padre Juan Manuel Sucre Ruiz era en ese municipio Gerente de la firma “Rosales y Compañía”   En ese entonces, Chipo Sucre, agente viajero de la Casa Blohm, me contó que cuando iba a Tumeremo llegaba a la casa de su hermano Juancito y una mañana muy temprana a la hora del desayuno, vio que su hermano estaba hecho un demonio y le reprochó el que tuviese que enojarse minutos antes de tomar el  desayuno.  A lo que le respondió: “Yo no estoy caliente nada.  Es que si no lo hago así, me joden esos carajos”.
De suerte que con tan tremenda carga hereditaria llegó Leopoldo Sucre Figarella a la gobernación del Estado Bolívar en septiembre de 1960, para desde aquí emprender carrera como ejecutivo de personalidad recia y mano firme, capaz de romper las murallas de la adversidad política y a quien todo el mundo respetaba incluso los errores que como todo ser humano tuvo, pero eclipsados por la contundencia civilizadora de sus obras.
Tenía tres meses al frente de la Gobernación del Estado Bolívar cuando el Presidente de la República, Rómulo Betancourt, creó por Decreto, el 29 de diciembre de 1960, la Corporación Venezolana de Guayana, sin prever quizá que sería más adelante uno de sus Presidentes, el de mayor tiempo y empuje.  Una afinada intuición permitía a Betancourt acertar en la escogencia de sus colaboradores. Designó al frente de la CVG al General Rafael Alfonso Ravard y a Leopoldo Sucre Figarella en la Gobernación del Estado, una combinación perfecta para poner en marcha el desarrollo de Guayana.
  Sucre Figarella  llegaba para administrar con mano cierta a un Estado que no obstante su inmensa geografía, apenas contaba los 200 mil habitantes.  No existía el hoy municipio Caroní.  Puerto Ordaz apenas fundado hacía  ocho años, dependía de Ciudad Bolívar y San Félix estaba bajo la jurisdicción de Upata.
         El Distrito Caroní fue creado bajo su administración mediante reforma de la Ley de División Político-territorial, el 29 de junio de 1961 y quedó conformado con el Municipio San Félix del Distrito Piar y los Centros poblados Puerto Ordaz, Matanzas, Castillito, Caruachi, La Ceiba, Alta Vista, Yocoima, Macagua y Chirica que pertenecían al Municipio Ciudad Bolívar.
         El domingo 2 de julio, el Presidente de la República Rómulo Betancourt, colocó en acto solemne una piedra simbólica de lo que sería al final Ciudad Guayana. Pero en el sitio fue colocada un acta donde se hacía constar que esa ciudad moderna se llamaría Santo Tomé de Guayana. Sin embargo, al reformarse la Ley se puso a San Félix de Guayana como Capital del Distrito Caroní y posteriormente Ciudad Guayana. Y tenía que ser así para evitar una confusión histórica toda vez que Santo Tomás o Santo Tomé de Guayana es por antonomasia la que siempre ha sido Capital del Estado, vale decir, la ayer Angostura, hoy Ciudad Bolívar.
         De manera que bajo la égida de esa combinación perfecta se inició lo que sería Ciudad Guayana y  comenzó a operar, 1961, la Planta Siderúrgica del Orinoco con la producción de arrabio, tubos sin costura y acero líquido, al mismo tiempo que se inauguraban las operaciones de la Primera Presa de Macagua.
         Durante la gestión de un año y seis meses del gobernador Leopoldo Sucre Figarella, coadyuvó para que el Núcleo Bolívar de la UDO iniciara sus actividades el 8 de enero de 1962 y se iniciara la construcción  del Puente sobre el Orinoco con los estudios preliminares de hidrología y geología del lugar donde sería emplazada la obra y los cuales estuvieron a cargo de la Escuela respectiva de la UDO; se inauguró el Liceo Tomás de Heres, la Escuela Normal Columbo Silva Bolívar, el Acueducto de la Sabanita y Cuartel de Bomberos. Asimismo se hizo un estudio en función del desarrollo urbanístico de Ciudad Bolívar y se diseñó un plan para sanear y recuperar la Laguna del Porvenir convertida finalmente en Jardín Botánico.
         El 17 de abril de 1962, el Presidente Betancourt designó al ingeniero Rafael Sanoja Valladares, Gobernador del Estado y a Leopoldo Sucre Figarella, lo transfirió al Ministerio de Obras Públicas, otorgándole así  una responsabilidad mayor en la administración nacional, pero encuadrada dentro de su disciplina de ingeniero, cuyas ejecutorias comenzaron a dar frutos a la luz de una nueva Constitución, la promulgación del Primer Plan de la Nación, el rescate de la industria petrolera y la Ley de Reforma Agraria.
Pero no vamos a referirnos a las obras públicas ejecutadas a lo largo y ancho de la geografía nacional por ser demasiado extenso.  Sólo lo más importante sucedido en Guayana desde las posiciones político-administrativas desempeñadas, vale decir, como Ministro de Obras Públicas, Ministro de Comunicaciones, Senador y Ministro de Estado para la Presidencia de la Corporación Venezolana de Guayana.
         Con motivo del bicentenario de la fundación de Upata a cuyos actos vino el Presidente Betancourt acompañado de Raúl Leoni para entonces Presidente del Congreso, J M Siso Martínez y Sucre Figarella, se inauguraron obras directamente construidas por el Ministerio de Obras Públicas que desempeñaba o en coordinación con el gobierno Regional que había dejado.  Entre las más importantes, destacan: la carretera Caruachi-Upata-El Manteco; las avenidas Yocoima y Bicentenario y un conjunto de 300 viviendas. En Ciudad Bolívar: el grupo escolar la Lorena, Instituto de Comercio Dalla Costa, Avenida Libertador y la Mariquita. En esa ocasión acompañó a Betancourt para presenciar la primera colada de acero en uno de los hornos  de Acería de la Planta Siderúrgica del Orinoco.
El 23 de julio de 1963, se constituyó formalmente la empresa CVG-Electrificación del Caroní (EDELCA) que inició sus operaciones con un capital de 514 millones de bolívares. Ya finalizando su mandato el Presidente de la República, Raúl Leoni, suscribió el contrato para la construcción de la Central Hidroeléctrica de Gurí, en el Cañón de Necuima, 90 kilómetros aguas arriba de la presa Macagua I.
En el período constitucional 1963-1968, Leopoldo Sucre Figarella se reafirmó como Ministro de Obra Públicas.  Fue un periodo de grandes obras para Guayana gracias a la natural condición de guayaneses del Presidente de la República, Raúl Leoni y de su Ministro de Obras Públicas Leopoldo Sucre Figarella. También el doctor J. M. Siso Martínez era Ministro de Educación, por lo que la educación y la cultura en Guayana tuvo uno de sus momentos de mayor auge...
Tres acontecimientos relevantes tuvieron lugar en 1967: la inauguración del Puente Angostura sobre el Orinoco, la reconstrucción del Paseo Orinoco y la Feria Internacional de Ciudad Bolívar como marco de estas obras monumentales.
         El Puente Angostura sobre el Río Orinoco fue inaugurado el 6 de enero, día de Reyes, por el Presidente Raúl Leoni, quien junto con su esposa e hijos fue el primero en cruzarlos a bordo de un vehículo descapotado detrás del cual desfiló una caravana impresionante de autos y gentes alborozadas. Se trataba, para entonces, del puente colgante más largo de América del Sur y el Noveno del mundo. Fue construido con una inversión cercana a los 178 millones de bolívares. Durante los primeros tres días transitaron por él, 36 mil vehículos y eliminó automáticamente el tradicional servicio de chalanas.
         La gran Feria Internacional del Orinoco duró una semana e impresionó por su espectacularidad y multitudinaria asistencia. En ella expusieron 67 artesanos y pequeños industriales, incluyendo el sector indígena.
         La transformación del antiguo Paseo La Alameda en el moderno Paseo Orinoco fue inaugurada igualmente por el Presidente Leoni. Esta obra nacional ejecutada por el MOP y con la cual se mejoró el urbanismo de la capital guayanesa.
         En una acción de reafirmación de nuestra soberanía sobre el territorio Esequibo, se ocupó no sólo militarmente la Isla de Anacoco, sino también mediante un conjunto de obras de infraestructura y más luego, una Asamblea General de Legisladores de todo el país y Concejos Municipales  de los Territorios Federales Amazonas y Delta Amacuro tuvo lugar en el recinto de la Casa del Congreso de Angostura, en la tarde del 14 de febrero de 1966 y produjo la Declaración Bolívar que reafirma los derechos de Venezuela sobre el Territorio del Esequibo y demanda justicia ante la usurpación.
         Obras importantes realizadas destacan la Avenida Guayana con longitud de 7.546 metros que enlaza la red urbana de San Félix con Puerto Ordaz, constituyendo la espina dorsal de la pujante Ciudad Guayana, avenida de acceso al Hospital de San Félix, Avenida Comunal, prolongación de la Avenida Upata, Avenida de Circunvalación de Guasipati, carretera Tumeremo – Venamo – Turuban, Hospital del Instituto de los Seguros Sociales en San Félix, Escuela Artesanal Granja en Caicara del Orinoco, el Embalse San Pedro en Tumeremo, la Casa del Periodista, única en su estilo dentro de la arquitectura urbana de la ciudad capital; la carretera Ciudad Bolívar-Ciudad Piar; 200 viviendas en La Sabanita. 96 kilómetros de Ciudad Bolívar al Río Aro, avenida Nueva Granada, Puente San Rafael, calles Las Tinas, Centurión, Brasil, Victoria, restauración de la Casa San Isidro, restauración de la Casa del Correo del Orinoco, Retén Cuarentena, Acueducto de Upata alimentado por la Planta de Tratamiento de San Félix, el Hospital del Tórax, el Hospital Psiquiátrico, el Gimnasio Cubierto, la Biblioteca Rómulo Gallegos y la Escuela Granja de El Callao.
         Posiblemente el período gubernamental cumbre de Leopoldo Sucre Figarella a favor de la Región Guayana  sea el cumplido durante la gestión del Presidente  Jaime Lusinchi, quien lo nombró con jerarquía de Ministro de Estado, Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana y Coordinador de las Empresas Básicas de Guayana.
Fue un tiempo no sólo bueno para el petróleo por haberse comenzado la exportación de  un nuevo combustible –Orimulsión- ,  elaborado con hidrocarburos de la Faja Petrolífera del Orinoco y por haber la Agricultura acusado cierto auge, gracias a una política de estímulos que reportó beneficios tangibles en el campo, sino para la Guayana energética y minera.
En buena parte el Gobierno de Lusinchi se salva porque tuvo en Leopoldo Sucre Figarella un gran aliado en materia de avance económico e industrial, pues se le imprimió impulso importante al desarrollo carbonífero y minero, en el cual jugó papel destacado la Corporación Venezolana de Guayana. Impulsó e inauguró la última etapa de la Gran Presa de Gurí; inició la ampliación de las empresas básicas del Estado, la construcción de la Presa Macagua II; concluyó e inauguró la Autopista  Ciudad Bolívar-Puerto Ordaz;  el eje fluvial Orinoco-Apure e inició la explotación de los yacimientos de Bauxita de Los Pijiguaos.
Inauguró la Plaza Bolívar de San Félix, obra que conjuntamente con el desarrollo del anteproyecto del Paseo Orinoco se integra al programa de remodelación del casco del sector Este de esta antigua ciudad. Conclusión de la autopista de 80 kilómetros Ciudad Bolívar-Ciudad Guayana y conclusión del edificio  para albergar dependencias  de la CVG en Ciudad Bolívar. Proyecto de Prospección geológica minera en zonas fronteras empezando por El Bochinche, zona promisoria de riquezas.
En 1990, la Gran Sabana se puso más cerca del mundo con la inauguración de la carretera construida por la CVG y en cuya inauguración estuvo presente erl Presidente de Brasil, Fernando Collor de Melo.
De la educación superior también se ocupó desde la presidencia de la CVG, hasta el punto de conferirle la Universidad de Guayana el Título de Doctor Honoris Causa  por su valiosa contribución al desarrollo de la educación  superior en Guayana.
En definitiva logró  objetivos fundamentales como fueron: una política sustitutiva de insumos con la finalidad de economizar divisas,  llevar las empresas del estado a su máxima productividad, la realización de un programa de ampliación de las empresas básicas, completar el ciclo de integración de la industria del aluminio, lo cual fue posible con el desarrollo de las minas de bauxita de Los Pijiguaos.  La puesta en producción de los yacimientos de bauxita produjo una economía de dividas de los 180 millones de dólares toda vez que este material que procesaba Interalúmina era traído del exterior. Logrado esto, Leopoldo Sucre Figarella se planteó cambiar la estrategia para no producir solamente aluminio primario sino también aluminio transformado y con tal propósito Alcasa construyó plantas de laminación en caliente y en frío.
No satisfecho con ello, Sucre Figarella llevó la producción de la siderúrgica del Orinoco a su capacidad de diseño.  Ferrominera mejoró su poder de competencia construyendo en la Barra del Orinoco una estación de transferencia.  Impulsó el desarrollo del yacimiento de San Isidro iniciado por el Presidente anterior de Ferrominera, ingeniero Aníbal La Riva, para mejorar las condiciones de esta empresa en el mercado del hierro.  Inició el proyecto de ir sembrando en Uverito cada año 12 mil hectáreas de pino hasta alcanzar 200 mil hectáreas con miras a instalar un Aserradero Industrial y en el futuro una planta de pulpa de papel.   Bajo su administración CVG-Edelca concluyó la última etapa de la Central Hidroeléctrica de Guri,  terminó su línea de transmisión  e inició  los proyectos hidráulicos del Bajo Caroní. Asimismo, Sucre Figarella inició los estudios para la construcción del Segundo Puente sobre el Orinoco
En 46 años de existencia, la Corporación Venezolana de Guayana, ha tenido de presidentes al General Rafael Alfonso Ravard (1960-1974), Ing. Argenis Gamboa (1974-1983), ingeniero Andrés Sucre Eduardo (1979-1983), General Bernardo Leal Pucci (1983-1984), Ing. Leopoldo Sucre Figarella (1984-1993), ingeniero Francisco Layrisse (1993-1994), Ing. Alfredo Grúber  Huncal (1994-1995), Ing. Elías Nadin Inatty (1995-1998), Ing. Efraín Carrera Saud (1998-19999, doctor Clemente Scotto (1999-2003), General Francisco Rangel Gómez (2003-2004),  Ing. Víctor Álvarez (2004-2006)  y General Daniel Machado (2006).  Entre ellos y hasta ahora, Rafael Alfonzo Ravard, presidente fundador, y Leopoldo Sucre Figarella, con rango de ministro de Estado, los de más largo período como administradores  de una ejemplar obra de desarrollo integral, que aún, tiene mucho espacio que cubrir en la misión de darle a Venezuela desde Guayana una salida económica diversificada, vale decir, no dependiente únicamente de la industria petrolera, sino de otros renglones estratégicamente importantes, subrayadas por los recursos energéticos, hídricos, minerales y forestales.
Pero la jurisdicción  o radio de acción de la CVG no está limitada a Ciudad Guayana como en un comienzo se creía o criticaba, sino a los Estados Bolívar, Amacuro, Amazonas y Sur de Anzoátegui y Monagas. Ciudad Guayana es tan solo el centro de poder, asiento de las empresas básicas, el núcleo más importante de ese desarrollo integral, que la CVG tiene como misión promover dentro del marco o lineamientos de los planes de la nación y en concordancia con lo establecido sobre coordinación, control y tutela de las empresas del Estado.
En principio, cuando todo estaba por hacer, aún en el primer decenio, y esto lo acusaba sobremanera Ciudad Bolívar, se abrigaba el temor de estar frente a una Ciudad Guayana creciendo a expensas de los municipios circunvecinos. Cundía el temor por el surgimiento de un polo de atracción y no de irradiación de la riqueza que allí en la confluencia del Caroní y el Orinoco se comenzaba a procesar. Realmente, ello se evidenciaba más por el hecho de que Ciudad Bolívar perdía su rol de capital económica tradicional de la región, y gran parte de su población activa y gerencial se desplazaba hacia la entonces llamada Zona del Hierro. Era indudablemente un fenómeno demográfico y socio-económico inevitable e incluso Ciudad Bolívar (Heres) y Upata (Piar) debieron ceder territorios para la creación de un nuevo distrito (Caroní).
Lo que había que hacer era esperar que aquel polo de desarrollo consolidara para luego precisar el nuevo rol de la capital y demás ciudades de la región; sin embargo, muchos sectores no lo entendían y así el General Rafael Alfonzo Ravard muy pronto pasó a ser no bien visto, hasta el punto de ganarse peyorativamente el titulo de  “Virrey” que solo atendía y daba cuenta de sus actos al Presidente de la Republica, eludiendo toda participación democrática de los sectores vitales de la región. Era lo que entonces se criticaba, a través, de los medios de comunicación social y tal vez ello indujo al sucesor Argenis Gamboa a tener, por lo menos con Ciudad Bolívar, una apertura de información y diálogo. De todas maneras, el Gobernador Carlos Eduardo Oxford Arias (1969-1970) denunció públicamente la situación de distanciamiento, y casi de conflicto, entre la CVG y la Gobernación.  Por supuesto, duró poco tiempo como mandatario regional.
La gestión bajo la presencia de Leopoldo Sucre Figarella modificó acentuadamente el esquema de trabajo y de relaciones llegando a ser menos centralista. Tal vez porque Ciudad Guayana, había sido consolidada como polo de desarrollo y entonces se hallaba en capacidad de irradiar las  bondades de un desarrollo industrial importante. De suerte que durante la gestión de Leopoldo Sucre Figarella resultaban escasos los puntos vitales de la región donde la CVG no tuviese la mano metida en función del desarrollo.
Aparte de Ciudad Guayana, asiento de las empresas básicas y de un constante desarrollo industrial y urbanístico, distintos puntos geográficos de su influencia comenzaron a ser parte de un sistema interconectado e interrelacionado en el logro de un desarrollo armónico en el ámbito regional.
Ciudad Bolívar, Tucupita, Puerto Ayacucho, Upata, Caicara, El Callao, el Sur de Monagas, empezaron a sentir los efectos del desarrollo promovido por la CVG bajo la titularidad de Leopoldo Sucre Figarella. A la vista está el impulso que le imprimió al desarrollo forestal de Uverito, al sur del Estado Monagas; la empresa maderera del Oriente de Venezuela y; CVG-Proforca, que aprovecha las plantaciones de pino Caribe; la empresa Minerven en el Callao, que produce oro comercialmente rentable; además, de la empresa Revemín II, que optimiza el funcionamiento operativo del plantel industrial de Minerven; y Protemin, que explota las colas de Mocupia, módulos pesqueros, piscicultura rural, desarrollo frutícola, cría de búfalo y saneamiento de las tierras para incorporarlas a la producción agropecuaria en el Delta; explotación comercial de los bosque de Gurí e Imataca: programa de explotación de caucho en Amazonas: el parque Industrial los Farallones de Ciudad Bolívar; vialidad urbana y autopista de Upata; carretera de Caicara y puentes del Caura, Aro y Cuchivero; Carretera Upata- el Dorado y Carretera El Dorado-Santa Elena; Hospital de El Callao, Palacios de Justicia de Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz, acueductos y cloacas de Ciudad Bolívar y canalización del río Yocoima, acueducto de Upata, entre muchas obras de orden social, educacional, sanitarios y cultural que seria largo enumerar y que forman parte de la infraestructura global del desarrollo urbano  e industrial de la región.
Guayana que hace un poco más de cuatro decenios, tenia una población inferior a los 300 mil habitantes, la acusa hoy muy superior al millón, gracias a los planes y programas de desarrollo ejecutados y dejados en ejecución por esa cáfila de administradores que han pasado por la CVG y sus empresas básicas, pero muy especialmente, por mayor tiempo y por mayor acción y recursos, hay que distinguir la administración de Rafael Alfonso Ravard y especialmente la de Leopoldo Sucre Figarella, físicamente inexistente desde hace diez años  Su aparición en la Venezuela democrática, el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa la figuró como la del hijo de Marcos Vargas en la novela Canaima de Rómulo Gallegos.  Marcos Vargas  plantea un regreso eterno de la selva a la civilización a través del hijo como antorcha de la esperanza transmitida de mano en mano.
Sucre Figarella es una antorcha que está aguardando su relevo para que en Guayana  se continúe sembrando con la riqueza aprovechada y creada, un país menos dependiente  de la renta de los hidrocarburos que es indudablemente una opción, una alternativa distinta para el desarrollo. 
Invitado por Leopoldo Sucre Figarella, con motivo de los 25 años de la CVG, el erudito caraqueño Arturo Uslar Pietri lo dijo y reconoció que en Guayana se estaba haciendo eso, porque el problema no consistía en realizar solamente obras, sino en que se deje de ser parásito del petróleo,  porque mientras sea así, es imposible la consistencia económica real.  El problema está en que esas inmensas obras que se han hecho en Guayana comiencen a autofinanciarse, a autoabastecerse y a ser productoras de riquezas y no consumidores de riquezas petroleras como ha sido la mayor parte de las empresas del estado.  Guayana viene siendo comparativamente un gran islote porque en el resto del país sigue todavía el parasitismo petrolero.
Es oportuno recordar y reflexionar sobre esta cuestión, hoy cuando por cumplirse diez años de la muerte del ingeniero Leopoldo Sucre Figarella, un grupo de sus  colegas y amigos encabezado por el doctor José Ignacio Acevedo, ha tenido a bien rendirle este tributo de admiración y reconocimiento, fundamentalmente al hombre, al profesional, al gerente, al padre que junto con Cruzana Ortega levantó una familia ejemplar, al amigo franco y rotundo, al temple de su personalidad inconfundible y sin eufemismos, lo cual, por supuesto, es muy de justicia.  Muy justo que así haya sido.  No podemos confiar a la finitud de la muerte la obra del hombre, porque la obra del hombre cuando es realmente positiva y auténtica, sólo es confiable a la posteridad.





+